lunes, 28 de septiembre de 2009

Un tilin de Cerebro otro Tilin de sentimiento !!




Qué tanto el ser es racional cuando, se tiene en cuenta que, ésta va ligada con su opuesto (irracionalidad), lo contemporáneo olvida lo no cognoscitivo, que de alguna manera forma parte de la esencia que conforma el contexto que respira el hombre.

Simplemente el olvido se torna infinito y rígido por muchos, creyendo que lo cognoscitivo y en este caso lo racional es lo que prevalece e importa, pues la civilización va ligada a este término en todo momento que se mencione y se aplique en la sociedad contemporánea.


La barbarie, el instinto, la naturalidad y sus múltiples consecuencias son tomados, localizados y analizados sin importancia, por supuesto se da cuando lo intentan, tal irracionalidad sigue sin un aire justo de aplicar y sentir verdaderamente cuando también se aplica razón en cualquier caso.


Si se ve desde la perspectiva y el perfil de un sujeto capitalista, ya formado por sus múltiples tradiciones, siendo esta persona e incluso personas consecuencias del conjunto cognoscitivo e instintivo, el ejemplo puntual sería común pero completo: la religión institución poderosa, fuerte tiene un sin fin de estrategias que ven y aplican el símbolo de dominación, convirtiendo lo irracional, las creencias, la fe, entre otros, en un aspecto racional, para poder lograr su objetivo de supremacía y/o dominación, y con esto juegan con la moral y lo sensitivo del hombre para consolidar y sostener su poder.

Por lo tanto, la teología oficial no tiene en cuenta la separación de esas dos expresiones, pues lo encarnan en lo cotidiano y por supuesto sin caer en preámbulos, en su operacionalidad.

Profundizando el tema y especificando los términos por los que me rigo, retomando las tradiciones y la evolución o no progreso del hombre dentro de lo que se considera, la mayor herencia de la rigidez consecuencia de la racionalidad fue dada por la modernidad, no existe una linealidad como se consideraba en esta época “gozo intelectual”, tampoco una sincronización de solo conocimiento, puesto que, el hombre incluso contemporáneo tiene muchos modos de vida y maneras de ser, lo único que se puede aparentar es el de delimitar cada uno de los perfiles por simples juegos de apariencia.

Muchos autores, con textos interesantes, radicales, críticos, reales, utópicos y sensitivos, hablan de la separación , el conjunto, y la importancia futura y pasada de la aplicación de la razón y lo sensitivo, es tanta la saturación de información de este fenómeno que como lo data en la segunda parte del capítulo “Critica de la abstracción”, produce un grupo de gérmenes, de términos que siendo contrarios , se atraen fuertemente produciendo un conjunto que reforma, amplía y retroalimenta el comportamiento del hombre en la sociedad actual, su subjetividad se trasforma y ese conocimiento hecho a base de la experiencia también sensitiva profundiza un aspecto importante y realista, la dominación.

La sociedad posmoderna está sujeta a lo cotidiano (Experiencia), no puede conformarse con una separación recta entre la razón y los sentimientos, pues estas son interdependientes, la labor de cada una es reciproca; la única consecuencia imaginable si no existiera esa relación seria la pasividad y tal vez un oscurantismo en todos los aspectos y matices del hombre.
Para concluir. “Su inseparabilidad hace su específica claridad”, el conjunto produce incluso a largo plazo de manera lenta una consecuencia compleja y tal vez enriquecedora, nada es rígido simplemente por ser humanos, todo es ambiguo y contradictorio, actuamos según se de las cosas cuando el mundo nos muestra la difuminación por el cual accionamos socialmente.

Solo por ser naturaleza sociable, se nos asigno conservar y aprovechar un conocimiento, el procrear conocimiento es innato y dependiente de lo sensitivo, porque si queremos saber del mundo de lo que nos rodea, de lo que nos pone estables, alegres, o con un dolor indescriptible, nos basaremos de la razón, para crear materia que facilite, responda y nos vuelva más que llevadero el Placer que responde a la existencia del hombre.