martes, 30 de noviembre de 2010

Carta a mi querido tiempo

No quería saludarlo, menos debo preguntarle cómo está, puesto que la verdad en mis circunstancias y en cada momento accionable de mi vida no necesito saberlo, solo quiero expresar lo influyente que es usted para mí vida y aún más lo pesado e injusto que es conmigo y con mi alrededor en esta ocasión.

Extraño, no extrañarlo, espero seguir soportándolo, anhelo tener la verdadera paciencia que nunca tuve, y que no ha sido grata característica de mí para poder expresar hipócritamente: ¿qué sería de mi vida sin usted mi querido tiempo?

Es usted un Dios, todo un amigo circunstancial, amante del destino, un consuelo para el conforme, una esperanza para el soñador y un fracaso cuando derrumba el esquema perfecto que se sueña, anhela y espera para poder ser feliz en el destino que tanto ama, y en el lugar que tanto desgasta.

Solo le presta bocado a la imaginación con el simple hecho de alimentarse de suspiros, de retroalimentar vidas, quita la juventud de la misma manera sutil que tanto envidio de usted.

Si yo fuera usted, me daría miedo la sinceridad de ella, me aferraría a la conciencia y me suicidaría con el mismo remordimiento que deja... mi querido amigo deseo poseerlo, amarrarlo a una esquina y revolver su “sabiduría”, fumarlo de la misma manera en que lo hago cuando fumo.

El alargarlo sinceramente era mi objetivo.

Saludo desde la tierra.

Cordialmente Mss. ella

viernes, 26 de noviembre de 2010

Acidneurón

Ilustración por Heberth Ferneynes.

Usted querido amigo, al que le encanta vivir experiencias varias como le plazca y al que le fascina disfrutar de la felicidad con lo que sueña, espera y admira en lo cotidiano. Para usted, hoy por hoy se mueve a la velocidad de la luz el Acidneurón, aparato táctil, que permite hacer realidad ese ambiente cálido y placentero que tanto se imagina cumplir. ¿Para qué?, para ser feliz.

El Acidneuron permite ser llevado en todo momento a cualquier lugar por su sutil tamaño y forma; obedece a su mente cuando esta desea trasformar el lugar donde se encuentre y los gestos de las personas que lo conforman. Con solo un push puede apagarlo o ponerlo en funcionamiento, se activa inmediatamente con dicho movimiento táctil y a la velocidad de la luz. Esa serie de trasformaciones de las que tanto quiere el corazón y la mente se dan con exactitud. Contiene unas moléculas llamadas hoffmatón, hechas con extractos de ácido puro de la planta Tripacol, que son trasportadas por hilos conductores oblicuos con una rapidez sorprendente, indescriptible.

Puede guardar el aparato en cualquier lugar, sin que este le incomode o los demás lo vean. Si desea, puede tenerlo en sus manos, sombrero, bolso, bolsillo e incluso, en una fosa nasal, sin que el Acidneurón le genere algún peligro. Para mayor efectividad y perdurabilidad tanto del efecto como del mismo aparato, debe recargarse cada 24 horas. Sus entradas de conexión son universales y versátiles para cualquier toma de electricidad.

Todo es satisfactorio, el empuje emocional que produce es netamente sensitivo y adecuado para cumplir cabalmente todas las metas y acciones que se proponen en la vida de un ser con aspiraciones en el mundo social. Si se desea tener el perfecto lugar acogedor y romántico, para tener un reencuentro amoroso, pero tan solo se tiene un cuarto baldío, oscuro y con gente su alrededor. Con amargados y ásperos gestos, el Acidneurón le da la oportunidad de convertir ese ambiente, en un contexto fantasioso con niveles de espacios reales.

Puede trasformar el cuarto en una playa, o si se quiere en un lugar que tenga balcón con única vista a la luna, así mismo, la gente que se encuentra a sus alrededores también cambiará los gestos según se quiera para el ambiente pensado; las personas que se encuentren cerca tendrán gestos amables y alegres. La imaginación es infinita y Acidneurón será el único encargado de que sean reales dichos sueños.

Este encantador producto no deja ningún mal funcionamiento neuronal, y mucho menos secuelas que generen males depresivos. Sin embargo, no es apto para personas conformes con su diario vivir. Es un alucinógeno con la mayor extensión tecnológica; porque no es comestible, ni pesado, no es apto para niños que no hayan afrontado y vivido la vida a niveles sensitivos altos, dentro de un mundo que demuestre la innata responsabilidad de cumplir y soñar con el futuro anhelado.Es una herramienta que permite disfrutar de componentes de nuestra naturaleza como las hoffmatón. No es un elemento adictivo.

La garantía de este ácido producto, se basa en mostrar la calidad ofrecida, ya que su original sustancia conecta la imaginación con lo real y cambia todo un mundo según se quiera. Dicho componente se puede recargar cada mes en las tiendas Acidmoon distribuidas estratégicamente por la ciudad, o si se prefiere por seguridad y comodidad, con hacer una llamada mental, a esa misma velocidad de la luz, llega un distribuidor con las gotas del tripacol para recargar las moléculas. No hay ningún proveedor que posea este encantador dispositivo.

No espere invertir en felicidad, no recaiga en la búsqueda del placer cotidiano, encuentre la satisfacción de cada expresión natal de la realidad en con un simple push conectado a su mente y por qué no, también a su corazón.

http://hagocosas.tumblr.com/

miércoles, 24 de noviembre de 2010

El flash back, opción-decisión para una muy buena historia


www.google.com

No es de importancia para mi escrito datos exactos que informen sobre la película, el interés radica en el esquema estético y analítico de la historia.

La esencia de una buena historia radica en poder transmitir hechos reales con una mezcla cultural, o si se prefiere fantasiosa. El no caer en lo recurrente da un paso adelante para poder clasificar una historia en el grupo de películas buenas, originales y expresivas cuando cuentan un hecho cultural con costumbres que pueden ser externas a la mayoría de los espectadores. No es necesario utilizar como herramienta lo fantasioso, pero sí es más que importante saber ser creativo con la imaginación, para poder cambiar experiencias que se viven a lo largo del tiempo en cualquier contexto: espacio, cultura, que conforma la narración humana.

Quién quiere ser millonario, film que narra las dificultades de una historia amorosa, ante el azar que le juega el destino a Jamal Malik, asistente de bebidas en una empresa call center. Con tanta violencia cultural que dominó a la India, se formaron recuerdos inmunes que construyeron la vida de este hombre, recuerdos que fueron respuestas del programa Quién quiere ser millonario.

Toda la narración se dio en la India, especialmente en Bombay, capital que sufrió grandes arraigos culturales, pobreza y luego trasformaciones arquitectónicas, para convertirse en una de las grandes capitales. El esquema narrativo de dicha historia es cíclico, maneja una serie de elementos claves que permite que el espectador dependa y se domine con suspenso.

Está película es dirigida por un director norte americano, sus espacios son por supuesto del Asia del sur, al igual que la violencia cultural y las costumbres de sus habitantes. En el 2007 gana esta historia cinematográfica 7 premios de la academia como mejor director, guión, música, y como mejor historia de snoop dog, entre otros.

Latika, fue el amor, por el que lucho contra el destino Jamal, a su vez el empuje para poder encontrar sin quererlo el dinero que siempre deseo su hermano mayor, Salim. Quién quiere ser millonario fue el espacio fijo en el que redondeaba la historia con flashes backs que contextualizaban sutilmente al espectador. No es difícil olvidar la manera en que comienza la narración y menos de cómo se entrelaza el final con ese inicio. ¿Cómo lo hizo?, era la pregunta del intro, la respuesta que siempre fue mostrada en el hilo de la historia fue dada al final con el mismo ambiente del comienzo: Esta escrito. “Si alguien me hace una pregunta, yo digo la respuesta”, dice Jamal en una de las escenas.

www.google.com

Es fascinante y adictivo encontrar sucesos inconclusos, que permitan dar sorpresivos momentos que impactan y trasmiten nuevos conocimientos a través de mensajes con una cultura que tal vez no se haya experimentado, pero que indirectamente se haya conocido a través de escenas con empuje emocional que vive cada ser humano.

La complejidad de las escenas demuestra el gran trabajo dado para hacer que la estructura narrativa no caiga en el cliché de historias de amor que terminan siempre con el final feliz. El flash back que se maneja en toda la película, es la viva representación de ello, a través de este método audiovisual, se dan puntos claves en cada escena que responden a la caracterización de los personajes con una continuidad representada hasta el fin de la historia.

La vida está llena de múltiples opciones, pero la única que acepta manejar un destino es la de decidir, la variedad cultural, muestra la misma dirección por la que el mundo se sostiene socialmente, dicha dirección es la de vivir según lo que se piense, y se acostumbre actuar para lograr lo que desea cada uno en vida. “Está escrito, tu y yo debemos estar juntos, así lo quiere el destino”, varias veces Latika lo escucha de la voz de Jamal, cada vez que él decide arriesgar las oportunidades que el destino le dio para ser feliz.

viernes, 5 de noviembre de 2010

También los súper héroes son malos


Policía posando en la 22

Casi siempre, por no decir que ya por instinto, la vida social está llena de jerarquías, de confianzas inéditas y esperanzas que en su mayoría están hechas polvo al seguir ese prototipo caritativo de un buen mandatario o protector que represente un país, un Estado.

Los policías. Qué gracia sería de cada una de nuestras vidas si no existiera la representación del control estatal a través de esos sexys y colorados chalecos muy reconocidos por el acido incómodo que genera en los ojos al verlos posar.

Esa pose no es de olvidar, “representan la autoridad de Colombia”, son una pedantes indescriptible, tienen un disfraz que los trasforma, unas botas que los adorna y los legitima como una representación no tan casual de nuestra nación. Ellos los del uniforme verde, con gorras, casco, bolillo y revolver, están ahí como héroes no tan dramáticos y “eficientes”, la velocidad de la luz no existe cuando se necesitan, no llegan ni a los pies del súper héroe Chapulín, del que tanto disfruté ver actuar por su ignorante heroísmo de las series de Chespirito.

El tiempo se les alarga, cuándo llegan después de todo lo acontecido, un accidente, robo, discusiones o desorden. Se pierden, en su mayoría, de lo más exquisito, del nudo de la historia. Aunque también forman parte de ese picante algunas veces, su disfraz de heroína en ocasiones no les sirve, puesto que se convierten en ese personaje malo del que tanto delirian por encontrarlo. Sobornan, se dejan sobornar, roban y maltratan su inspiración del día a día, los menos desfavorecidos; utilizan su autoridad para mandar en negocios turbios de los que sobresale nuestro país: narcotráfico, robos y asesinatos.

Fui una vez esa mujer maléfica, que logró sus objetivos y cuestionó los principios morales y éticos de los que se rigen nuestros queridos uniformados. Fidelidad, justicia, protección, trasparencia y exigencia. Recuerdo no esforzarme mucho. Era el día en el que celebraba mi cumpleaños, estaba en la calle, tomando infinidad de trago, cerca a un centro educativo. Llegaron dos súper policías, en su súper moto, les falto el súper perro, pero tenían unas súper gafas que parecían espejos de mucho zoom.

El reclamo fue hecho con superioridad, y mi respuesta fue anárquica y seductora, ellos ya tenían mi cédula en las manos, corroborando la fecha de mi cumpleaños: “Feliz cumpleaños señorita, es un gusto acompañarla pero en la calle no se puede digerir alcohol”, dijo uno de ellos; “hoy no es un día normal, cumplí años y puedo hacer lo que me plasca, e incluso tengo el poder decisivo de invitarlos a unos tragos”, les respondí. Dos tragos de guaro recibieron cada uno, posaron para un par de fotos y continuaron su trayecto vigilatorio sin corrernos de nuestro aposento callejero.

¿Qué decir?, la honestidad no es piadosa, y menos es una buena característica de una persona que ejerza el poder. No existe esa polis, con líderes de ideales propios de una buena sociedad, que alguna vez se intento hacer en Grecia. No hay corazón en el musculoso uniformado, cuando traiciona con robos, agresiones e incluso con violaciones de derechos fundamentales. No especificaré más en ello.

Un súper héroe nunca será tan bueno como lo muestran en las series o en las películas, ni tan fuerte ante las adversidades del mundo que protege; porque también tiene en su instinto la avaricia, la malicia, lo infame, que no controla como individuo ciudadano. Se desgasta ilusas esperanzas de que allá un Superman o un Batman en el no súper policía, para que no solo gobierne nuestra nación sino que proteja al mundo.