sábado, 14 de junio de 2008

"Aquellas personas que viven y reviven cada día sin un respiro la gran consecuencia de la sociedad"

Fotografía : willman Martínez. Lugar: Santa Isabel


Reconocer que en lo menos significativo y determinante de la sociedad, está lo que es verdaderamente lo más importante para resistir la vida entera, ante un mundo con plasticidad eterna.

Hoy veintitrés de mayo a las 7:45 de la noche una mujer de la calle, apareció de la nada en frente de todos las pasajeros que íbamos en aquel bus, demasiado desaseada se veía gracias a un saco que traía puesto; de forma lineal lo componía tonos grisáceos, negros y marfiles, aunque era difícil definirlos por la distorsión del tejido que estaba de revés, resaltaba ese saco de gran tamaño la cara algo distraída y las piernas un poco delgadas que se ayudaban entre sí para cubrirse con un bóxer azul oscuro que medio se veía.

Su cara y cabello algo atravesados por el descuido y el poco ánimo innecesario de arreglarse para su mismo mundo (al parecer era lo que menos le importaba) eran el retoque perfecto para que definitivamente al ver hablar a esa mujer de la calle se trasmitiera y se expandiera el instinto de supervivencia.

Tan solo oía y debes en cuando giraba mi cabeza de izquierda a derecha y viceversa; y solo observaba parte de su cuerpo entero y la movilidad de su boca que atropellaba sin dejar salir con facilidad un idioma indefinido, obviamente ya estaba llevada por las drogas.


Fotografía: Wilman Martínez. Lugar: Centro de Bogotá


La cara de esa joven desaseada no tenía ninguna emoción resáltante, y en las pocas veces que la vi a los ojos me di cuenta a través de su ahogado gesto que ya todo le daba igual.

Cuando llego a mi puesto ubicado en la parte de atrás del bus, su cara hablaba por si sola y decidí con un gran miedo darle un par de monedas, e inmediatamente sin planearlo apretó con sus dos manos el tubo en el que solemos sostenernos mientras esperamos que el bus se detenga para bajarnos en algún punto de la ruta por la que se dirige este medio de transporte, y se golpeo seguidas veces su frente sarcásticamente sin pensarlo, lanzando aullidos que a mi interpretación, tal reacción personificaba su mala vida, su rabia, ira y dolor.

Sus aullidos me dejaron pensativa, nerviosa, asombrada e inconsciente en algunos aspectos de la vida.

Todavía no me saco de la cabeza lo que pasó ese día, y sin embargo lo único que vi de normal o por lo menos coherente en ella fue su perspicacia y habilidad conjunta con la rapidez que utilizo para entrar al bus sin que se diera cuenta el conductor.


Fotografía: Wilman MArtínez. Barrio San Bernardo


Esa es la realidad, la verdadera realidad que quiero encontrar, mostrar y sobrellevar para saber en definitiva la sensación y/o sentimiento de aquellas personas que viven y reviven cada día sin un respiro la gran consecuencia de la sociedad.

Fue lo que decidí escoger para demostrarle al mundo que en medio de la perfecta suciedad de las calles existe también gente, no basta con averiguar cómo es la vida de cada uno de ellos, sino de encontrar el punto en el que gira su manera de ver distintamente el mundo y su futuro a comparación del de nosotros.
“Solo vivo mi vida a mi modo, con lo que yo quiero esperar de ella, aunque sin un suspiro de esperanza y sin ganas de ser más de lo que puedo lograr, me siento mejor que antes cuando tenía familia…”


“…el querer acomplejar mi vida con dependencia materialista es la base de mi pereza por progresar, ¡mire! A esos grandes empresarios que tienen la de plata, son usureros, codiciosos y viven estresados todo el tiempo, ¿eso es vida?...” (Manuel Alejandro-34 años de edad)
Manuel Alejandro de 34 años ya no se acuerda de su apellido y pensó demasiado cuando le pregunte su nombre, se la pasaba caminado por las calles del barrio Santa Isabel, cargando en su espalda un costal que para mí, solo estaba lleno de cosas innecesarias.



Fotografía: Wilman Martínez. Centro de Bogotá


Fue algo difícil e indeciso hablarle, sin embargo, al tercer día intenté definitivamente acercarme; fue muy amable y la percepción e idea que tenía hacia las personas de la calle cambio inmediatamente.


Le ofrecí un tinto puesto que estaba totalmente mojado por el tan mal tiempo climático y luego con actitud relajada nos sentamos en un andén de manera algo separada.

Él reconoció que cayó en las calles por la droga, creyó como muchos. que este era el único medio para salir de una vida dura y como lo dijo él de una vida luchada e injusta.

A pesar de que Manuel no tenía una constante comunicación con personas que no éramos de su mundo, fue muy respetuoso, delicado, tolerante con mis preguntas y mis miradas; fue atento con lo que yo pensaba y le preguntaba.


Me contó su vida con perspicacia y recordándola lanzo un suspiro de resignación mezclado con tranquilidad: Su estirpe fue disfuncional, su madre cabeza de familia, sus hermanos menores estaban a espera de una crianza normal y él era padre, amigo, compañero y consejero de su familia entera.

Conoció a sus veinte dos años y por primera vez probó las drogas gracias a su padrastro, un hombre que a experiencia de él decía que era tosco, mal humorado y “montañero”.
También distribuyo la marihuana (Era y es lo que más fuma), pero su negocio no funciono por depender totalmente de este alucinógeno creyendo tratar de salir cada vez más de la complejidad de sus problemas.



Fotografía: Wilman MArtínez. Barrio San Bernardo

viernes, 6 de junio de 2008

NO FUE Una ilusión Completa pero Gratificante al ver que la constancia y el apego de aquellos niños, valía la pena



ESTOS DOS ARTÍCULOS A MANERA DE CRÓNICA LOS REALIZÉ CON UNOS ESTUDIOS ORGANIZACIONALES Y A MANERA TAMBIEN DE CONCIENCIACIÓN.


A MI REFLEXIÓN NO BASTA CON HABLAR, SINO ES DE TOCAR LA REALIDAD AJENA Y HACER ALGO POR EL OTRO QUE NECESITA AYUDA. NO IMPORTA QUE SEAMOS POCOS. 2007-JUNIO 2008.






En los últimos días hubo una constante dedicación para la preparación de tal desfile, pero cada vez era más difícil, las hermanas dominicas ante tanta exigencia no permitieron que los demás barrios se enteraran de tal intervención, de un momento a otro mis objetivos por cautivar un mensaje de la pobreza Colombiana se iban desvaneciendo.
Actividades se hicieron muchas, también con el fin de lograr in


culcar una educación cívica, a través de películas, partitos de futbol, y fotocopias, que también hicieran recalcar la importancia de tener una familia.



Muchos de los niños que se encontraban en este sector, no tenían tal núcleo familiar en el que se acostumbra ver a una persona como tal, algunos no tenían su padre o su madre, o finalmente eran huérfanos. No pude saber mucho más de lo que era la vida de cada uno de los niños en este lapso de tiempo, sin embargo lo que pienso ante mis objetivos, están plasmados y calculados para seguí tal intervención.



Todo ya casi estaba listo, el lugar ya estaba esquematizado y los vestidos ya se estaban en últimos arreglos, entre este desfile se encontraba la participación de todos los niños, en los que aproximadamente era 20 y 30, y 10 de ellos eran adultos, estos iban a posar y a caminar de un lado a otro para mostrar cada esfuerzo en especial de los niños, y con ayuda del fraile Anderson (guía y acompañante que ayudó a la participación aplicativa de manera constante en la comunidad) todo iba a ser gratificante y valedero de alguna forma.



Se merecían ellos un descanso, por lo tanto al terminar el día una de las hermanas (en la que no estoy autorizada en dar nombres), el fray y yo, planeamos realizar uns despedidaen la casa cural, donde vive actualmente este sacerdote situada en la circunvalar.



Al penúltimo día decidimos en la casa cural, repartir dulces, pasa bocas, realizar juegos varios y demás. Ese fue otro día inolvidable, en el que logre ver la verdadera felicidad sin necesidad de otra cosa más que de pasarla bien con niños que no han conocido el mundo tal y como se ve en la televisión, en las noticias y en los demás programas masivos.



Y por fin llegó el día, los únicos que se presentaron ese día a las 11 de la mañana fueron los hermanos, y algunos padres de los niños, unos no biológicos pero interesados por ver lo que su hijo había hecho con tanto esfuerzo en muchas semanas.



El aspecto general que representaban estas personas, era muy humilde y descomplicado, se notaba su lucha, sus ansias, la dureza ante la vida y el recuerdo innato de una vida pasada.
Lo más lindo que recuerdo y que caracterizo de estas personas, es la educación, respeto y delicadeza en la que saludan y les prestan atención a personas que no son de su barrio. Me gusto mucho la atención y el cariño que me ofrecían, pues sabían y sentían que de alguna forma yo no era alguien que les quería hacer daño, solo era esa persona que quería saber sus historias y sus vivencias.



Ya era el medio día, y se dio la autorización, la reseña y la presentación del desfile, uno a uno fueron saliendo los niños, con sus vestidos locos y abstractos, con su sonrisa nerviosa y cautivante, con su inocencia y su pasividad.



Todo pasó muy rápido, nos aplaudieron, y al final de tal celebración, algunos de los padres nos agradecieron por nuestra intervención.



¿Qué sería si todo el mundo supiera y sintiera lo gratificante que es compartir con otras personas que en este mundo son menos favorecidos?
Para dar un mensaje a todo el mundo es difícil, sea el medio que sea, lo más difícil en esta vida y de ser personas es lograr cambiar nuestra manera de pensar, y de sentir.Aunque mi intervención no salió como esperaba, por alguna circunstancia, el sentir e interactuar con niños que han vivido las dificultades de una manera atravesada e injusta, y que ante esto han madurado más que un niño o una persona que ha tenido todo, se logra sentir en muchos momentos y pensar lo que han pasado ellos.



Mi conclusión ante la vida y ante este fenómeno existente en nuestro país y en todo el mundo, sucede por culpa de la poca importancia que le presta tanto el gobierno como las demás personas de la sociedad, hablan y hablan, dan estadísticas falsas y miran este problema desde un punto lejano y superficial sin importarles las situaciones tan trascendentales que marcan a estas personas, como por ejemplo a estos niños, en los que nunca me olvidare de Luis Fernando y María, y muchos otros mas, que por su inocencia y por su respeto no se pueden nombrar en este medio comunicativo.



A cada uno de ustedes que lea y se dé cuenta de mi intervención, no es solo de colaborar y dar cosas materiales, es de estar, de vivir y de pensar con ellos, de darles el afecto que no han tenido, de dar consejos y de proporcionarles cariño, apoyo y comprensión.



A manera de conclusión es importante recalcar que el Ayudar la pobreza hoy no es simplemente un acto de corazón bondadoso, de solidaridad e inclusive no es un acto ético y de equidad es más que eso, si en el contexto gubernamental no apuntan dentro de sus políticas y programas atender prioritariamente este fenómeno, el gobierno puede carecer de legitimidad, ya que puede amenazar la estabilidad social, económica y política del país. Resolver el problema de la pobreza es pues una prioridad, una necesidad y por lo tanto no debe ser únicamente una preocupación del estado sino de todos, pensar realmente en los demás, esto es lo que piensa mostrar completamente la organización con base a una problemática actual de medios, es decir que por medio de una sociedad no favorecida se pueda trasmitir conocimiento de uno de los grandes conflictos que afectan e invaden al mundo entero.

El Día no era normal, había algo que describía la verdadera realidad








Llego el 28 de mayo, disfrute la vida, por unos instantes, llegue a conocer el sentimiento general de aquellos niños cuando de alguna forma les demostraba el cariño que se estaban ganando rápidamente en mi corazón, me gustaba dar consejos de mis propias experiencias, y aunque de alguna forma yo no lo aplicara, les decía que lo más importante para ser feliz era no depender de lo material, luchar por sus sueños, aunque sean muy difíciles, y crear y tener en cuenta una actitud responsable, ante las situaciones que se iban presentado al pasar el tiempo en cuanto a la propia familia, al estudio y al mundo que se encontraba frente a sus ojos.
Todos tenía la ilusión de salir adelante, unos que a pesar de su edad demostraban una mayor madurez, y otros que aunque sabían que no podían realizar lo que añoraban en un futuro por alguna circunstancia que las nombraré más adelante, guardaban la esperanza de hacerlo.

Ese día empecé a darme cuenta que las injusticias que hacen tanto la vida como el hombre son eternas e injustificables.Dos niños empezaron a marcar mi vida, Ana maría, y Luis Fernando, ella tenía seis Años y Luis tenía diez, estaba analizando su personalidad en lo que llevaba yo en el salón comunal, los dos eran muy cayados, mal genianos y tercos, sin embargo, Ana María demostraba su dulzura y su decencia, sus ganas de crecer y su resaltante madurez al parecer por las dificultades que vivía.

La intervención planteada para demostrar dos fenómenos importantes de Bogotá era un desfile de modas, mostrando como tema la contaminación; el material de los vestidos y su diseño eran con material reciclable, este día empezamos a recaudar papeles, plástico, envases y demás.
Luis Fernando estaba clasificando dicho material y no dejaba que ningún niño se entrometiera, le dije que quería hablar con él, un poco serio me dijo que si, salimos y le pregunté que por qué no dejaba que los demás niños colaboraran con esa actividad, ya que eso se necesitaba de intervención de todos, me respondió como un adulto diciendo que “la responsabilidad es mucha y que todo tenía que comenzar bien, pues tenía miedo que le saliera mal, tal como a su padre, cuando fracaso con un negocio de frutas y a consecuencia de ello lo amenazaron y lo mataron.

Mi cabeza no producía ningún comentario, no sabía que decirle, solo me había dado cuenta que tal dolor no tenia cura, en algunos solo ira, resignación o venganza, del por qué tantos mataban, estaban en las drogas y en el alcohol lo que me dijo aquel niño, era una de las tantas constestaciones que respondían esas cuestiones que se presentan en la vida, solo la persona que vive, y siente esto por los demás, se empieza a dar cuenta que hay una verdad grande y que se tiene que luchar para mostrarla ante el mundo.


Por otro lado María se encontraba concentrada realizando un cartel de invitación para los demás barrios, resaltaba su energía entre los demás niños, le intenté ayudar con un poco de escarcha que había al lado, y de nuevo no dejo que la ayudara, dijo que quería que su trabajo fuera único, que se diferenciara entre los demás, por lo tanto la gratificación era solo para ella.
Estos dos casos empezaron a desencadenar una serie de acontecimientos y conclusiones entre los demás niños, lo que más faltaba en aquellas personas que no tenía una posibilidad de vida por lo menos normal era la falta de apego, de educación y apoyo.
Fray Anderson Monasterio Fotografías : Santo Tomás. Localidad Ciudad Bolívar.