miércoles, 7 de septiembre de 2011

Sit down beside me

No son palabras. Nunca las hubo, no se disfrutó de un buen conversar, simplemente la comunicación densa y caritativa de la hormona fue el agravio intenso que sedujo la fiesta corporal.

Usted no preguntó y ella no respondió en aceptaciones… sin embargo permítame preguntarle: ¿quedaron satisfechos sus constantes agobios que tuvo alguna vez en sueños?.

Nada sentimental impregna el juego de egos y soberbia ni mucho menos ninguno los alimenta.
Y qué decir del espacio, de la vida en la luna y el oscuro plus de los 60´s, de la mente que vomitaba incoherencias y del cuerpo que quería verse a sí solo, estar en la esquina del movimiento inconstante de la oscuridad solo, completamente solo. Se sonreía así misma, sin importar la puta vida de los demás; era ella la que le gustaba la inconsistencia de sus neuronas y el dominio de sus emociones baldías… llenas de vacio hormonal.

Y aunque estuviera al lado el fetiche más completo del mundo y le encantara todo, los subliminales se perdían; sin foco alguno ella no respondía. Solo hasta que… el frio dio vuelta y la perdición caducó la conciencia, convirtiéndose en cada uno en objeto útil para luego descansar y atraer el sueño.

No hubo final, tampoco lo habrá. Sentados al lado del otro mientras amanecía fue lo único que quería Mss desde la primera vez que escuchó la letra de ese track de Patrick Watson.