viernes, 20 de agosto de 2010

Je ne sais pas, Je ne sais pas

Sin oído que refleje una existencia que es válida para el mundo que supone vivir una realidad.

Sin esperar respuesta que radique en un sí a gusto, o en un no radical que perturbe nuestras conciencias, siempre quise seguir perturbando la tuya; lo soñé, lo espere, e incluso lo resucite con cigarros que aumentaban la ansiedad.

No necesité nada más, solo saber de tu existencia y de esperar que sintieras que aún mi "yo" seguía ahí para vivir de nuevo, para comprender lo que no necesitaba explicación.

Solo era el instinto que tanto mataba y carcomía exquisitamente el gusto, el placer, el sentido dado en un lugar común, en ese lugar de ausencias materiales, pero lleno de luz lunar y cigarros por doquier.

Sonrisa nerviosa junto al espejo que no quería ser observado, tan solo quería representar esa emoción estúpida y asincerada en un contexto que no parecía real sino perfecto, armonizado por una conversación llena de discusiones ausentes por la razón; eran aquellas palabras envueltas y llenas de instinto, intuición y deseo de hacer vibrar la conciencia que recuerde luego un hecho, un pasado lleno de pudor denso.

Para tí, para mí, el caos es un recuerdo, un masoquismo eterno y un beso lleno de dolor futuro, pero sin punto fijo.
Necesitaba ver y tocar la pose del cabello que cubría el hombro y sonrojaba el rostro al disfrutar del contacto.

Ahí era el tiempo infinito y corto, el efecto provocador y determinante, ahora; la espera es un nada, una respuesta justa y correcta, la razón regresa y el tiempo cuenta, relata el final de una mirada, y de la detonante palabra en francés.

La razón gana y lidia con el dolor travieso. Green eyes resuelve no buscarlo de nuevo, la noche a punto de amanecer ya no lidia con la espera, la conversa con el frio y el cigarro que medio se acomodaba entre los dedos y que a su vez sostenían el teléfono ya no regresan.

Nada, era el nada que accionaba, el que se vivía como consecuencia y el que determinaba un efecto descriptivo de palabras sin sentido, de acciones que cubrían una metáfora de lo inerte hecho vida, hecho experiencia, hecho placer.

El silencio es cumplido y los puntos suspensivos la respuesta.

Je ne sais pas, Je ne sais pas, Je ne sais pas, Je ne sais pas...