domingo, 30 de enero de 2011

¡Alucina querida!


La superficialidad que maneja el hombre actual con relación a los estados adversos que provoca una droga prohibida o aceptada (alcohol, entre otros), es suficiente cuando estigmatiza con discusiones cotidianas de la malicia consecuente que tiene consumir alguna sustancia que altera los sentidos.
El disfrutar la realidad y la viveza corporal y sensitiva a través de “las drogas”, como se conocen, no genera ninguna mala trasformación social desde que la adicción no se represente con la mezcla superficial de la que se compone gran parte de nuestra masa social.
Los contra de los alucinógenos, en su mayoría se concluyen a partir de experiencias alternas y no vividas, contadas a través de canales informales o pocas veces por los medios masivos informando (es lo único que se cumple, según los objetivos comunicativos y constitucionales), desde el mismo enfoque superficial.
La crudeza radica en desenvolver, masticar, “rumiar” ( como lo hace una vaca) y escupir dicha palabra “superficialidad”.
No es malo, mucho menos bueno consumir esa materia que trasciende los sentidos. La variedad hecha opinión la crea cada uno, según su propia experiencia.
El llegar al extremo no se aprovecha, el estigmatizar hace que no se conozca y el disfrutar más que con los 5 sentidos, hace que se sienta el verdadero placer de la existencia humana.

miércoles, 26 de enero de 2011

El vrs en argumento


Es como un Patrick Watson rebotando en la cabeza, tiene la calma que provoca ansiedad, retorna la vital y latente energía.

No basta con decir y pensar “una vez más”, solo hay “una” en un tiempo y en un espacio caritativamente perfecto.

Solo es un yo con una equidad, una sonrisa y un chiste no moribundo, un respiro convertido en suspiro, un rebote mezclado de la irrealidad y la esencia real.

Reconociendo los puntos suspensivos representados en un argumento no breve cuando el yo mutuo cuestiona el suceso eufórico del cuál desestabiliza la mente, el corazón y sus venas.

Flash back de un sensor ácido

Dejar que depare el destino cuando se juega con la conciencia

sonreír aguantando la hipocresía

y ser demasiado fuerte para no demostrar lo mucho que se quiso.

¿Realmente el engaño borra esa inagotable experiencia?

tacto, mirada, respiro y de nuevo tristeza

lentos besos. Abrazos incómodos y desconfiadas voces

no eran tan solo un aliento.

Alucinógeno, luces, la energía aumenta

el cuerpo soporta

la mente desespera

y el corazón desaparece en una gran confusión.

Lagrimas internas, voz entrecortada

manos en la mesa que adornaban una mirada inerte

solo se acomodaba en ese punto, solo observaba su nariz,

la noche y las calles una y otra vez.

Sus odios estaban sordos y las pupilas completamente oscuras

se emanciparon de esos ojos verdes que anhelaban no recordar ese profundo momento.

Borrar el Te amo de una boca sincera,

olvidar una estúpida ilusión

y esperar que el tiempo espere al indicado para olvidar.

Arrepentimiento ahoga

y un nuevo gusto espera

todo quedo como un recuerdo.

Una droga que marco en aumento energías que anhelan no volver...

...ha quedado atrás aquel mundo sin significado alguno.