sábado, 30 de abril de 2011

Jodiendo a un turco

Bugün sadece, bugün, bugün

La cabeza está envuelta, enceguecida con ese telón de aromas turcos. Solo ve la noche y el desespero que aún no explica. Biraz bilerek yoruldum.

La cabeza hace mucho no siente sobriedad. Pero tan solo hasta hoy, bugün sadece, un Don yok reboso el mundo. Çildirtici, es un estúpido, es un insaciable.

Era un vudú turco, un rito obstinado, una traducción ilegible pero conectaba: “her zaman aptal, ama cahil degil”.

Era ese olor turco que servía de vista, era ese zoom útil para el impacto, era ese don nadie a que se oía para poder servir de un entendimiento. Yok… yok… yok.

Y aunque es un viejo asecho de un extremo mundo, tiene el acento que extrémese con estasis insoportables la inercia y vuelve ansiosa la irrealidad “puta madre que barba la que poseía”.

Todo agotó y aún no se ve ni en un instante el alma que acompaña la enceguecida cabeza… seny seviyorum gece, ve belki ayna.

lunes, 18 de abril de 2011

El de Esa Única Mujer

Fotografía: Juan Manuel Viteri

Anexo para Juan. El de Esa Única Mujer



Me encanta ver y escucha que suspiras y eso es lo que menos hace que me olvide de ti.

Y sé que aunque no te gustaba darme un beso en la nariz, sabías de la misma manera que nunca dejaría el cigarro hasta que… el mundo fuera un placer distinto.

Odio recordar hacer gestos a la espera de conversar más, odio que no estés conmigo cuando me burlo de tu irónica seriedad, y aún más odiaré por toda una vida no afrontar juntos el miedo de llegar a una vejez.

Quisiera besarte de las tantas maneras posibles para que no te incomode mi aliento a cigarro, quisiera abrazarte como si fuera la primera vez que me arriesgué hacerlo. Cada cosa de ti me desespera, me encanta, me forzá la ansiedad, me transforma la espontaneidad hasta llevarme a la calma.

Me siento un yo con muchas trasformaciones al lado tuyo, ¿recuerdas aquella foto, aquel beso indeciso, mientras celebrábamos el último año del colegio?. Fue el perfecto y único momento que sentí que solo me bastaba tu presencia para tener ese placer de disfrutar cada segundo de mi existencia. 

La música, el trago y la mirada de reojo de Tulia, aquella niña 'manteca', fueron el contexto superfluo y perfecto para sentir lentamente tu piel sonrojada y tu boca con aquella sonrisa nerviosa.

Y aunque no me gustaran las canciones de Zoe y a ti no gustará mi rebuscado acento francés siempre quise un hombre como tú.

Me entorpecías cada vez que creías tomar dominio de una situación hecha mentira, hecha rumor, me destruías tediosamente sin que lo supieras.

No quiero creer que desaparezca ese abrazo, apretón de manos y beso en el cabello mientras dormíamos, y ¿sabes que es peor?...

… soy adicta a sentir tu frente y nariz con la mía, suspirar de la misma manera mientras cerrábamos los ojos cada vez que nos gustaba escuchar el silencio después de discutir, despertar, descansar, sentirte…

No me olvides, no me preguntes.

Lorena.